Los squishies se convirtieron en una de las manualidades favoritas de los chicos: son blandos, se pueden apretar una y otra vez y permiten crear figuras de diferentes formas y colores. Además, hacer uno en casa puede convertirse en una actividad sencilla para compartir en familia.

No hace falta comprar materiales especiales. Con una esponja nueva, unas tijeras y marcadores se puede preparar un squishy casero en pocos minutos.

Qué es un squishy

Un squishy es un objeto blando y flexible que puede comprimirse con las manos y recuperar su forma. Los modelos comerciales suelen estar fabricados con espumas especiales que permiten el denominado efecto slow rise, es decir, una recuperación lenta después de apretarlos.

La versión casera no necesariamente tendrá exactamente esa misma textura, pero puede convertirse en un juguete sencillo y divertido para hacer en casa.

Cómo hacer un squishy casero con una esponja

Materiales

Una esponja nueva y suave, sin la parte abrasiva.

Tijeras.

Un marcador.

Opcionalmente, marcadores de distintos colores para decorarlo.

La esponja puede convertirse en prácticamente cualquier personaje: un animal, una fruta, una nube, un corazón o incluso una figura inspirada en los personajes favoritos de los chicos.

Paso 1: elegir la forma

Primero hay que dibujar sobre la esponja la figura que se quiere conseguir. Para empezar, conviene elegir diseños sencillos y redondeados, ya que serán más fáciles de recortar.

Paso 2: recortar la esponja

Con las tijeras, se recorta cuidadosamente siguiendo el contorno marcado. También se pueden redondear las esquinas para conseguir una figura más suave.

Los cortes deben ser realizados por un adulto o con supervisión, especialmente cuando participan niños pequeños.

Paso 3: agregar los detalles

Una vez terminada la forma, llega la parte más creativa. Con marcadores se pueden dibujar ojos, boca, manchas, rayas o cualquier otro detalle.

Una opción divertida es transformar una simple esponja en un animal, una fruta o un personaje.

Paso 4: ¡a apretar!

Cuando la decoración esté seca, el squishy ya está listo para jugar. Se puede apretar, deformar y volver a soltar para observar cómo recupera su forma.

Este tipo de manualidad también permite que los chicos participen en la elección del diseño y en la decoración, convirtiendo el proceso en una actividad creativa y sin pantallas.

Otra alternativa: squishy con globo y harina

También existe una versión muy sencilla que utiliza un globo y harina. Para prepararla se necesita un globo resistente, un embudo, harina y un marcador para decorarlo. La harina se introduce de a poco dentro del globo utilizando el embudo y, una vez alcanzada la textura deseada, se realiza un nudo firme.

Para aumentar la resistencia, algunas guías recomiendan colocar un segundo globo por encima del primero. De todos modos, esta alternativa requiere especial cuidado: si el látex se rompe, el contenido puede desparramarse y el objeto no debe quedar al alcance de niños que puedan llevárselo a la boca.

Un juego fácil para hacer en casa

El squishy casero puede convertirse en mucho más que una manualidad. Los chicos pueden preparar varios con diferentes formas y organizar una pequeña colección: frutas, animales, personajes o figuras inventadas.

La propuesta combina creatividad, trabajo manual y juego, y permite aprovechar materiales sencillos que muchas veces ya están disponibles en casa.

Como precaución, es importante que un adulto supervise el uso de tijeras, marcadores y cualquier material pequeño. Los squishies caseros tampoco son juguetes certificados, por lo que deben mantenerse fuera del alcance de bebés y niños que puedan morderlos o llevarse partes a la boca.